De las derrotas se aprende…si hay reflexión

 

A veces una derrota puede esconder la semilla de futuras victorias. Descubrir que hay más allá de una derrota, es una de las estrategias de aprendizaje claves. Vivimos en una sociedad «resultadista», en la que todo se suele juzgar en función de los resultados obtenidos. Una de las claves de la motivación reside en el logro de objetivos. Sí conseguimos los objetivos planeados, tenemos éxito. Y si no los conseguimos, lo calificamos como un fracaso. Sin embargo, quedarnos sólo con lo que dicen los resultados, significa simplificar demasiado las cosas.

Cuando en 1995, Michael Jordan regresó al baloncesto, lo hizo de un modo triunfal hasta perder los Playoffs frente a los Orlando Magic. Jordan no consiguió el objetivo de volver a ser campeón de la NBA. Entonces, algunos medios consideraron que había perdido su magia, y que no volvería a ser el que fue. Sin embargo, aquella derrota supuso un punto de inflexión para él, y una experiencia de aprendizaje básica para el futuro.

¿Qué aprendió Michael Jordan de aquella derrota?

 

Derrota Jordan - OrlandoNecesitaba una nueva actitud para volver a liderar a sus compañeros. No bastaba sólo con su ejemplo para motivarlos. Por lo que tuvo que afrontar un cambio personal, que le llevara a intimar más con ellos. Necesitaba relacionarse con más compasión y no juzgar tanto a los demás. Por ello, tuvo que establecer un tipo de relación diferente con cada uno de ellos. En suma, el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, tuvo que aprender a desarrollar aún más su inteligencia emocional, para liderar a su equipo.

Esa capacidad de autocrítica y reconocimiento de sus limitaciones fue fundamental, para que abordase con humildad, un proceso de transformación. Al igual que en el pasado tuvo que realizar otros aprendizajes, de nuevo se enfrentaba a una situación que requería nuevas estrategias de aprendizaje. La clave del éxito de Michael Jordan fue esa capacidad de aprendizaje continuo durante toda su carrera deportiva. Eso fue lo que le llevó a la excelencia, siendo cada vez más inteligente.

Necesitamos seguir incorporando conocimientos y experiencias que nos ayuden a superar fracasos o errores, y alcanzar aquellos objetivos que se nos resisten. Sólo es posible crecer cuando incorporamos el hábito de la mejora continua.”

Valentía para afrontar los cambios, como una de las  estrategias de aprendizaje

 

Es imposible pensar que podemos resolver determinados problemas, realizando exactamente lo mismo que veníamos haciendo hasta ese momento. Sí hay objetivos que no se cumplen, sí se ha fracasado en algo, tendremos que recapacitar sobre lo que ha sucedido. Analizar las acciones realizadas y tener la valentía para cambiar, incorporando aquello que necesitamos aprender.

Sin embargo, esto no suele suceder. Preferimos mantenernos en “nuestros trece”, pensando que algún día las circunstancias cambiarán. Pensamos que en algún momento se alinearán los planetas y todo será cómo nosotros queramos que sea. Y la mayoría de las veces, apenas realizamos cambios. Ni nos planteamos procesos de crecimiento o de formación. Ni extraemos los aprendizajes derivados de la reflexión sobre las experiencias que vamos teniendo.

Si queremos instalarnos en el hábito de la mejora continua, necesitamos ser capaces de adelantarnos o anticiparnos a los cambios que irremediablemente se producen en la vida, aunque no seamos capaces de verlos o pensemos que todo sigue igual. Por ejemplo, los mejores jugadores de baloncesto, son aquellos que son capaces de leer las segundas jugadas y anticiparse a lo que va a ocurrir en la cancha.

 

Responsabilidad frente al victimismo

 

El problema está en que no respondemos de forma proactiva ante lo que sucede a nuestro alrededor. Salvo cuando ya no hay más remedio. Entonces nos encontramos con que “nos han comido la tostada” y nos comenzamos a quejar de nuestra mala suerte. O incluso, de lo injusta que es la vida. En realidad, eso es poner el foco en el otro, actuar como una víctima, eludiendo tu responsabilidad en el cambio.

La responsabilidad ante el cambio continuo consiste en saber desprendernos de antiguas rutinas y adquirir nuevos hábitos. Aunque eso suponga una experiencia desgarradora y compleja. En el fondo, esta situación de cambio continuo, exige que estemos preparados para realizar una transformación sincera durante toda nuestra vida. La clave consiste en tomar conciencia y aceptar que las cosas no duran eternamiento, y dejar espacio para que las cosas ocurran. Ese es el secreto en las estrategias de aprendizaje, y la mejora continua: ser consciente de que todo cambia.

“Locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes» (Albert Einstein).

The Biggest Mistake – Rolling Stones

 

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