UN EQUIPO NO SE CONSTRUYE EN UN DÍA

Transformar un grupo de estrellas en un equipo.

Releyendo el libro “Equipos con futuro” de Álvaro Merino y Joan Capdevilla, me he encontrado con una frase que resume una clave que generalmente pasamos por alto: “Un equipo no se construye en un día.” Hoy se habla mucho de los fichajes ilusionantes del FC Barcelona. Jugadores que individualmente marcan la diferencia y que, de ahí al éxito, entendiendo éste como la consecución del logro (títulos, campeonatos, etc), hay un paso. Quizá, habría que rebajar la euforia, y comprender que todavía hay un trabajo ingente por realizar.

 

Dice Martí Perarnau, una de las personas que más saben y entienden sobre el juego de posición, filosofía de juego que defiende Xavi Hernández, entrenador del FC Barcelona, que, para desarrollar esa idea, hay que tener los jugadores necesarios con unas características específicas. Obviamente, desde aquí se entienden todos estos fichajes rutilantes de este verano, como condición necesaria para poder implementar la idea de juego. Ahora bien, conviene recordar, que cualquier equipo de fútbol está formado por personas, y es ahí, donde se juega el otro partido, el de la construcción del equipo.

Un equipo no se hace en un día

Cohesión de equipo

Más allá de la clásica definición de equipo, un grupo de personas que persiguen un objetivo compartido y se rigen por unas reglas, uno de los rasgos más significativos es el de la cohesión. Definimos cohesión de equipo como un proceso dinámico, que refleja la tendencia de un grupo a permanecer unido con el fin de lograr unos objetivos (logros numéricos) o para satisfacer las necesidades afectivas de sus miembros. Por tanto, existen dos tipos de cohesión:

 

  • Cohesión de tarea: trabajo conjunto para alcanzar objetivos comunes. Es la que permite que un equipo trabaje de forma armónica, basándose en una idea y siguiendo un método de trabajo.
  • Cohesión social: grado de aceptación entre los miembros de un equipo y el disfrute del compañerismo. Es la que permite que el equipo transmita un sentimiento de unidad, y que definimos como “espíritu de equipo”.

 

Aunar ambos tipos de cohesión es clave para transformar un grupo en un EQUIPO. Pero hay que comprender que ambas requieren un proceso, y los caminos a recorrer para lograrlas son diferentes. En la primera, es necesario tiempo para implantar y desarrollar una idea (conocimientos técnicos – hard skills). En la segunda, es imprescindible contar con un conjunto de habilidades con las que conectar y tratar a las personas (habilidades blandas o directivas – soft skills). Voy a centrarme, en estas últimas, ya que obviamente ni soy entrenador de fútbol, ni poseo los conocimientos técnicos para atreverme a decir qué es lo que hay que hacer en ese plano.

 

Hacer equipo

Ahora que se habla tanto de “palancas”, generar el sentimiento de unidad que caracteriza a un equipo, no se consigue activando una palanca. Requiere generar un entorno en el que los miembros de un equipo conecten unos con otros.

 

Hacer equipo es conectar a las personas para que trabajen colectivamente en armonía para alcanzar una meta inspiradora y significativa.

 

La clave para hacer equipo es conectar personas, y para ello es imprescindible que las personas se sientan cuidadas, respetadas, valoradas y reconocidas. Como sostiene la psicóloga Inma Puig, en su libro “La Revolución Emocional”, todas las personas tenemos la misma necesidad, la de sentirnos cuidados.

 

Un equipo cuidado es un equipo donde cada miembro del grupo necesita reconocimiento, escucha, atención, dedicación, afecto, sentirse partícipe de algo importante. Cuando una persona se siente cuidada es capaz de dar lo mejor, porque se siente bien, incluso es capaz de dar más de lo esperado inicialmente, haciendo el esfuerzo de dar lo mejor, llegando a su mejor versión. Cuanto mejor se sienta una persona, mayor será su entrega. Puede resultar simple, pero a veces nos olvidamos que en los detalles más elementales descasa la clave del éxito. Quizá, en esto, encontremos una de las claves del éxito del eterno rival, y de su entrenador, Carlo Ancelotti.

 

El compromiso nace del cuidado

Hay una pregunta que atormenta a muchos managers, directivos o gestores de equipos: ¿cómo podemos conseguir el compromiso de los integrantes de nuestros equipos de trabajo? Generando confianza. La confianza es el pilar de cualquier equipo, la confianza dentro de un equipo aparece cuando nos fiamos de nuestros compañeros. Confiamos en alguien por sus hechos, por su capacitación, por sus acciones, porque demuestra coherencia entre lo que dice y lo que hace.

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Pero para generar confianza y confiar en otros necesitamos escuchar y ser escuchados. Cuando escuchamos nos preocupamos por el otro, atendemos sus necesidades y de esta forma, le estamos cuidando. Y del mismo modo, cuando sentimos que alguien nos escucha activamente, ya no digamos empáticamente, nos damos cuenta que le importamos, y de esa forma nos sentimos cuidados. Es entonces, cuando cuidamos y nos sentimos cuidados, cuando surge el compromiso, y entregamos lo mejor que tenemos y damos nuestra mejor versión. Quizá esta frase de Inma Puig sirva para resumir y aunar estos tres conceptos: “La confianza es la semilla del compromiso, y se construye desde la escucha.”

 

¿Qué hacen los equipos para «hacer equipo»?

Compartir cosas juntos. La conexión entre los diferentes miembros de un equipo surge cuando se hacen cosas juntos. Puede ser una comida para celebrar algo, compartir una experiencia personal, realizar una actividad no específicamente relacionada con el trabajo (un viaje, un teambuilding, etc). Cualquier actividad grupal que surja de forma espontánea o informal y que permita “hacer piña”, mejorará la cohesión social para ir construyendo al EQUIPO.

 

Otra herramienta que ayudará a crear ese espíritu de unidad de equipo consiste en crear un lema o tener un distintivo, una reseña o un símbolo con el que identificarse y que sirva para plasmar la identidad de equipo. El ejemplo de las “Leonas”, la Selección de Argentina de Hockey Femenina que participó en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, sirve para ilustrar el proceso de construcción de un EQUIPO. Recomiendo, fervientemente, leer la historia de las “Leonas”, que encontrarán en el libro “Un viaje al interior”, donde su entrenador Sergio “Cachito” Vigil nos relata su experiencia de vida con un grupo de jugadoras que se convirtieron en un EQUIPO.

 

 

 “¿El equipo es un medio para conseguir el logro, o el logro es alcanzar un equipo?”

(Sergio “Cachito” Vigil)

 

 

Bibliografía recomendada

  • Equipos con Futuro (Álvaro Merino & Joan Capdevila)
  • La Revolución Emocional (Inma Puig)
  • Un Viaje Interior (Sergio “Cachito” Vigil)

 

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