El valor del esfuerzo.

Hace unas semanas el Fenerbahçe se proclamaba campeón de la Euroliga de Baloncesto.  De la mano del técnico europeo más laureado de esta competición, Zeljko Obradovic, un equipo turco conseguía por primera vez ser campeón de Europa.  Locamente motivado, nervioso, creativo, inteligente, honesto, ganador, fuerte, líder… Son sólo algunos de los calificativos que le dedican algunos jugadores que han estado en sus equipos.

Y hay un mantra que repite a todos los jugadores a los que entrena: “No hay éxito sin que antes haya habido sufrimiento”. Basta ver un partido o un entrenamiento para ver como se las gasta con sus jugadores. Broncas impresionantes que a cualquiera haría enmudecer y empequeñecerte bloqueando cualquier atisbo de respuesta. Sin embargo, se da la circunstancia que la gran mayoría de sus  jugadores acaban sacando lo mejor de sí mismos. Mejoran su nivel, ganan títulos y hablan maravillas de este entrenador. Algunos incluso llegan a considerarle como un amigo o un padre: “Moriría por él. Es como un padre” (Batiste, jugador de Panathinaikos).

“¿Cómo es posible que el sufrimiento, la corrección continua, la intensidad máxima, las broncas públicas, el trabajo duro y agresivo que demanda este entrenador a sus jugadores, hagan que sin embargo, éstos den lo mejor de sí y logren los retos que se proponen, convirtiéndose en el padre de familia del equipo?”

Conexión a través de los valores

Álvaro Merino, experto en liderazgo y desarrollo de Equipos de Alto Rendimiento en organizaciones empresariales y deportivas, considera que es el factor humano lo que distingue a los grandes entrenadores y líderes. La capacidad para conectar y manejar emocionalmente los estados de ánimo de los jugadores.

valores

La cuestión es cómo se consigue esta conexión. En mi opinión, los valores son uno de los elementos clave que permiten lograr esta conexión emocional entre un líder y su equipo. En este sentido, Zeljko Obradovic representa aquellos valores innegociables que deben aparecer en cualquier responsable de equipo, que quiera construir un equipo de alto rendimiento.

La honestidad

En primer lugar la honestidad. La coherencia para que no haya diferencia entre lo que se dice y lo que se hace. Él lo explica de un modo muy claro: “el jugador tiene que saber que tú eres una autoridad, y no puede verte dudar, porque si lo haces dejará de confiar en ti”. La honestidad y la coherencia generan confianza, pilar fundamental de la construcción de un equipo. Permiten ver al líder como un ejemplo, cualidad imprescindible para motivar e inspirar a un equipo.

El respeto

En segundo lugar el respeto. No es posible retar a un miembro del equipo, sin que haya un respecto y una amabilidad máxima. Esto no significa que no haya momentos para  actuar con mano dura, en pos de la mejora continua, corrigiendo errores. Obradovic define su misión como la de “corregir, corregir, corregir” a sus jugadores, con dureza pero con respeto. Uno de sus lemas es: “Respeta a la gente, sí quieres que te respeten”.

La empatía

En tercer lugar la empatía.  La forma de conectar con un equipo es conociendo que sienten los miembros de ese equipo, y para eso es necesario “preguntar y escuchar”. Dos elementos que Zeljko remarca como claves en sus entrenamientos. Es la forma de conectar con los equipos. Preguntar qué sucede, cómo se sienten, qué pueden mejorar…En suma, desarrollar una cultura de feedback, de retroalimentación continua entre el líder y los miembros del equipo, dónde la conexión emocional, la empatía es clave.

Tener un propósito

Estos tres valores forman parte de la identidad de cualquier  equipo de alto rendimiento. Resultan imprescindibles para alcanzar los objetivos que se quieran lograr. Mientras el propósito hace permanecer unido y motivado al equipo: entender para qué hacemos lo que hacemos.

“Cuando el propósito y los valores están claros y son compartidos por el equipo, es cuando el sufrimiento deja de ser sufrimiento para convertirse en compromiso.  Porque lo que se busca nos importa y tiene sentido para nosotros.”

“Cada vez que te corrijo es porque me interesas como jugador. Sí un día dejo de corregirte, habrás dejado de interesarme.” (Zeljko Obradovic)

 Blood Brothers – Bruce Springsteen