Historias de la II Guerra Mundial.

Reinhard Heydrich, conocido como “el Carnicero de Praga”, fue uno de los personajes más deleznables del régimen nazi. En 1942 recibió el encargo de acabar con las revueltas estudiantiles y laborales que se estaban produciendo en Praga. No le tembló el pulso. Proclamó la ley marcial, estableció tribunales sumarísimos y terminó con la Resistencia checa en pocas semanas.

Sin embargo, en las semanas siguientes realizó un sorprendente viraje. Persiguió a los estraperlistas y repartió los bienes incautados. Aumentó las raciones alimenticias y de tabaco, sobre todo para los trabajadores industriales. Elevó el número de eventos lúdicos y culturales. Se reunió con los representantes laborales para oír sus quejas. Incluso levantó la ley marcial y liberó a algunos presos. Los resultados no se hicieron esperar: la producción industrial aumentó y la región se pacificó. Parecía como si la Resistencia hubiera desaparecido.

¿Qué sucedió había suceheydrichdido? Aplicó atributos del liderazgo

El mandatario nazi hizo algo que cualquier líder necesita hacer. Escuchar a sus clientes para entender qué necesitan. Para satisfacer sus demandas y como consecuencia lograr sus objetivos. En el caso de Heydrich, sus objetivos eran pacificar la zona y aumentar la producción industrial, clave para la economía de guerra de la Alemania nazi.

Esta es precisamente una de las 5 claves del liderazgo de Peter Drucker, quién precisamente escapó del régimen de Hitler en 1933.

Drucker recomienda hacernos varías preguntas clave para evaluar:

  • Qué estamos haciendo
  • Por  qué lo estamos haciendo
  • Y qué es lo que deberíamos hacer para mejorar los resultados de nuestra organización.

¿Qué valora nuestro cliente?

La primera regla básica es que no hay clientes irracionales. Los clientes, normalmente, se comportan racionalmente en base a su realidad y su situación. Y para conocer que es lo que valoran, siempre deberíamos acudir a ellos para obtener esas respuestas. Es decir, lo primero que hay que hacer es pensar qué conocimiento necesitas obtener. Después escucharles y aceptar lo que ellos valoran como un hecho objetivo.

Este aspecto debería ser uno de los más destacados para un responsable de equipo o líder. Tener la capacidad de escuchar a los miembros de su equipo, o a sus clientes, para entender sus necesidades y deseos. Y después tener el valor para tomar decisiones y poner en marcha los cambios necesarios en función de la situación.

¿En qué parte de la pirámide nos quedamos?

Ahora bien, ¿qué sucedió con el mandatario nazi? Al cabo de unos meses, fue asesinado debido a una operación del gobierno checo en el exilio, al que le preocupaba la colaboración de su pueblo con las autoridades nazis. Lo que nos lleva a otra cuestión clave e inquietante. El mandatario nazi fue capaz de adormecer al pueblo checo. Entendió sus circunstancias y le puso determinados incentivos básicos correspondientes con los primeros escalones de la famosa Pirámide de Maslow:

  • Supervivencia, a través de la pacificación.
  • Y seguridad, a través de la mejora de las condiciones económicas.

“Resulta curioso, como a nivel empresa, hoy nos encontramos con una situación similar. Vivimos adormecidos en ese segmento de la pirámide, que nos permite la supervivencia, la seguridad económica y disfrutar de cierto sentimiento de pertenencia a través de las relaciones o un buen clima laboral. Sin embago, rara vez nos planteamos avanzar a los escalones más altos de la pirámide, dónde se encuentran las necesidades de reconocimiento y autorrealización por un propósito.

Dónde realmente se encuentran las respuestas a las preguntas transcendentales:

¿Para qué hago lo que hago?

¿Por qué lo hago?

¿Cuál es nuestra misión?

Por eso, es imprescindible contestar a esta cuestión. Porque en la misión está nuestro propósito, algo en lo que creemos profundamente. Algo que le da sentido y significado a lo que hacemos, y nos conduce a la parte alta de la pirámide. Esa es la verdadera cuestión. Quizás respondiendo a estas preguntas, encontraríamos más personas motivadas y comprometidas en sus trabajos y en sus vidas.

«Quién tiene por qué vivir puede sobrellevar casi cualquier cómo» (Nietsche)

Lili Marleen – Marlene Dietrich