El rol del desmotivador.

En los equipos, como en la vida en general, siempre hay personas que encarnan el papel del “desmotivador profesional”. Son personas que cuando les cuentas un proyecto o una idea o un hecho, siempre le ponen un “pero”. Son capaces de destruir un equipo a través de su comunicación.

Estos personajes son fácilmente identificables porque suelen estar en contra de cualquier iniciativa, y adoptan una actitud crítica y negativa. Además, poco a poco absorben la energía de los equipos y van generando mal rollo, a través de sus comentarios.

Desmotivar es fácil

La motivación es la competencia más frágil, y existen múltiples causas que pueden provocar la desmotivación. Estos desmotivadores profesionales son especialistas en esta materia y pueden destruir equipos con acciones como estas:

  • No reconocen los méritos y los esfuerzos de sus compañeros
  • Son injustos con sus subordinados y/o sus pares
  • Hacen promesas y luego no las cumplen
  • Critican delante de otros
  • No muestran interés por conectar con otros
  • Están de mal humor o pierden el control con facilidad…

Cualquiera de nosotros, en alguna ocasión, hemos podido adoptar este rol y realizar este tipo de acciones. Sin embargo, evitarlas cae bajo nuestra responsabilidad, ya seamos líderes o formemos parte de un equipo. Pero, ¿cómo evitar la desmotivación?

Priorizar la comunicación

Los lazos de la comunicación han de cuidarse de todas las formas posibles para mantener un sentido de conexión y pertenencia al equipo. La necesidad de una comunicación fluida es fundamental, en especial en situaciones de crisis.

Hablar de forma honesta y abierta sobre temas conflictivos puede reducir la ansiedad. Sin embargo, es necesario incorporar la segunda parte del proceso comunicativo: escuchar.

Llevar la razón destruye los equipos

Uno de los más graves problemas de la comunicación es nuestro empecinamiento en mantener nuestra visión de las cosas. Es decir, nuestro dogmatismo, que se traduce en querer llevar la razón. Esto significa que dejamos de estar abiertos a otras ideas o a otras percepciones de la realidad.

Esto sucede a menudo en los equipos. Nos quedamos pegados a nuestra visión de la realidad, y descartamos la posibilidad de que otras personas puedan pensar de forma diferente a la nuestra. Esta obsesión por querer tener razón, nos lleva a la desconexión, y en consecuencia a la destrucción del equipo.

Cuando hablamos de motivación, solemos caer en el error que a todo el mundo le motiva lo mismo (el dinero), y nos olvidamos de indagar qué es lo que realmente motiva a nuestros compañeros o subordinados.

Explorar el mapa

La forma de conocer qué piensan los demás es explorar su mapa, es decir, su visión de la realidad. Por ejemplo, en el caso de la motivación, conocer qué razones les motivan.

Y para explorar hay que practicar tres habilidades:

  • Primero, tomar perspectiva. Significa tener la capacidad para entender cómo piensa el otro. Y para eso, es necesario practicar la humildad, y ser consciente que «no se todo» de la otra persona. Necesito salir de mi mapa y comenzar a entrar en cómo ve la realidad la otra persona.
  • Segundo, escuchar empáticamente. Escuchamos poco y mal. Escuchamos con la intención de responder y no de entender ni comprender. Escuchar de forma empática significa escuchar lo que dice, lo que siente, lo que expresa sin nombrar.
  • Tercero, empatizar. Es consecuencia de lo anterior. Significa conectar con la otra persona. Ver cómo observa la realidad a través de sus ojos. Cuando se empatiza, se conecta, y desde la conexión es posible resolver conflictos.

«No hagas a los demás lo que deseas para ti: los demás, pueden tener gustos diferentes» (George Bernard Shaw)

Salvation – The Cranberries