Cuando tu equipo vuelve a clase…

La decoración en el pabellón de los Spurs.

Hay un elemento decorativo en las paredes del pabellón de los San Antonio Spurs. Se trata de un texto del poeta Jacob Riis traducido en diferentes idiomas. Cualquier jugador que llega al equipo al comenzar la temporada inevitablemente lee estas líneas:

“Cuando nada parece ayudarme, voy a mirar al cantero que golpea con fuerza una roca, quizá cien veces, sin que una grieta aparezca en ella. Sin embargo, al centésimo primer golpe se dividirá en dos, y sé que no fue ese golpe el que lo hizo, sino todo lo que había pasado antes.”

 

Este es el recordatorio que el entrenador y líder del equipo tejano, Gregg Popovich, hace a todos sus jugadores y colaboradores. Hay que trabajar, aunque no sepas cuándo vas a lograr tu objetivo; hay que seguir esforzándose, sin importar el tiempo que lleve. Así comienzan todas las temporadas el equipo de los Spurs cuando vuelven de sus lujosas vacaciones en cualquier isla paradisiaca del Caribe o del Pacífico. Y tú, ¿cómo comienzas cuando vuelves a la oficina después de las vacaciones? ¿qué mensajes te esperan? O sí eres el responsable, ¿cómo recibes a tu equipo?

 

 

  1. Dar la bienvenida y escuchar a todos.

Aunque, ciertamente, la vuelta a la oficina, en muchos lugares todavía no se está produciendo, conviene recordar cómo debería recibirse al equipo después de unas vacaciones. Porque las formas y los mensajes con los que nos comunicamos con nuestros colaboradores marcarán el devenir de los siguientes meses. En este post dejo algunas recomendaciones.

 

En primer lugar, cualquier líder o responsable de equipo debe dar una bienvenida formal a sus colaboradores. Preferiblemente de forma presencial, aunque en algunos casos hoy las circunstancias no lo permitan aún. Saludar a todos interesándose sinceramente por sus vacaciones. Y escuchar con atención qué hicieron, compartir sus experiencias. De esta forma, más allá del saludo protocolario, el líder debería abrir un espacio dónde conversar con el equipo sobre sus experiencias más personales. Esta es una forma de conectar con el grupo, hacer equipo y generar ese espíritu de pertenencia que distingue a los equipos.

 

  1. Conoce cuáles son las motivaciones de tu equipo

Difícilmente un líder va a obtener el compromiso de su equipo si no conoce cuáles son los resortes que mueve a cada uno de sus miembros. El inicio de curso es una oportunidad magnífica para sentarse con cada uno y escuchar qué es lo que mueve a cada uno de ellos. Conocer cuáles son sus prioridades, sus necesidades, sus deseos, sus retos… En suma, qué les motiva, qué les mueve. Uno puede necesitar más autonomía, otro mejorar su carrera, otro ganar más dinero…

 

Una vez que tengamos esta información, el líder podrá aplicar las políticas motivacionales que sean pertinentes para cada uno. Es cierto, que a veces es imposible satisfacer las motivaciones de todos, pero ofrecer “café para todos” o utilizar la política motivacional de “látigo y zanahoria” puede conducir a tener al equipo desmotivado en muy pocas semanas.

 

  1. Planifica el trabajo de tu equipo.

Uno de los aspectos vitales en cualquier equipo es cómo reiniciamos la marcha. Después de un tiempo de descanso, necesitamos incorporarnos al trabajo de forma progresiva. Volver al trabajo con una carga de trabajo alta es contraproducente y en pocas semanas puede aparecer el cansancio o el “burnout” (agotamiento emocional o estrés crónico).

 

Por eso, es necesario planificar las tareas con sumo cuidado e ir aumentando la carga progresivamente. Esto es lo que hacen los equipos deportivos para evitar lesiones. Además, resulta imprescindible distinguir entre lo importante y lo urgente. Para ello, puede ser útil utilizar la matriz para la gestión del tiempo de S. Covey.

La Matriz de Gestión del Tiempo

  1. Comparte los aspectos vitales del equipo

En el inicio de curso, es necesario recordar qué queremos, cómo lo queremos hacer y, sobre todo, para qué lo queremos. O lo que es lo mismo:

 

  • OBJETIVOS. Qué objetivo quiere alcanzar el equipo. Que deberán estar enmarcados en la VISIÓN. Es decir, adónde queremos llegar.

 

  • REGLAS DE COMPORTAMIENTO. Qué normas van a regir nuestra forma de comportarnos como equipo y como personas. Es lo que llamamos los VALORES. Cuando Popovich recuerda a sus jugadores el poema de Jacob Riis, está mostrando qué valores deben estar presentes en su equipo: trabajo, perseverancia, disciplina… Un equipo debe trabajar estos valores, y que estén presentes en el día a día.

 

  • PROPÓSITO. Cada equipo debe encontrar su “POR QUÉ”. La razón de ser que les hace hacer lo que hacen. Es decir, su “por qué” trabajan. Y el propósito no va de ganar dinero solamente. Tiene que ver con algo más grande que transciende al dinero. Pregunta a tu equipo qué historias les han hecho sentirse orgullosos de trabajar en ese equipo u organización y cómo han contribuido a mejorar la vida de otros. Desde ahí puedes empezar a descubrir el “para qué” o el “por qué” de ese equipo.

 

 “Nadie es más grande que el equipo. Si no puedes hacer las cosas a nuestra manera, no estás teniendo tiempo aquí y no nos importa quién eres.”

 (Gregg Popovich)

 

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