Qué es y para qué sirve el coaching de equipos

Cada cosa tiene su para qué

Esta semana publicabamos un post sobre qué era el coaching personal y profesional, con el objeto de aclarar para qué sirve realmente. Si hacemos un paralelismo de esta disciplina en el ámbito de los equipos, también existe una gran confusión. Qué es y para qué sirven el coaching de equipos, la consultoría, la formación o las conocidas actividades de team building.

Cuando en una organización el equipo directivo detecta que hay problemas de motivación o mal ambiente, suelen optar por realizar algún tipo de actividad que sirva para contentar a la plebe. Lo habitual es realizar algún tipo de actividad de team building, o alguna charla de tipo motivacional por parte de algún gurú o especialista en lo que llamábamos coaching motivacional.

Cuando aumenta la preocupación

Como sucedía en la Roma clásica, los problemas no siempre se solucionan con “pan y circo”. Cuando las organizaciones se dan cuenta que no todo se resuelve con una charla motivacional. Ni tampoco haciendo una actividad para promover el trabajo en equipo, buscan una solución más ajustada a la realidad.

Una opción podría ser acudir a la formación. Mediante un experto que explique de modo genérico cómo resolver alguno de los problemas a los que se enfrenta cualquier organización. Por ejemplo, mejorar la comunicación, activar la motivación, gestionar los conflictos, elevar las ventas…

Necesitamos una solución

La formación tiene un “pero”, y es que no ofrece soluciones concretas. Cuando los jefes o directivos no dan con la respuesta, se inquietan y se impacientan. Necesitan una solución, y es ahí donde aparece la consultoría.

La consultoría da respuestas a estos problemas concretos. Ofreciendo las pautas que requiere el equipo para superar esa dificultad. Son los expertos, y actúan como tal, dando la respuesta y sugiriendo acciones. Sin embargo, en ocasiones, ni el equipo ni las personas que lo forman están preparados para recibir direcciones o instrucciones. A nadie nos gusta que nos digan cómo tenemos que hacer las cosas.

Ver más allá del evento concreto

En muchas ocasiones, los equipos se centran más en temas concretos, que en tener una perspectiva general de la situación. Nos obsesionamos con los árboles, pero no somos capaces de levantar la vista y ver el bosque. Además, el cortoplacismo nos lleva a centrarnos sólo en el presente, lo cual es muy provechoso cuando practicamos mindfulness. Pero nos olvidamos que un equipo debe tener una visión más amplia, debe saber mirar al futuro y entender de dónde viene.

coaching de equipos

Y ahí es donde aparece el coaching de equipos, como un proceso de acompañamiento al equipo, donde el coach ayuda al equipo a entender sus necesidades y ver la situación con una mayor perspectiva. Por lo tanto, entendemos la vida de un equipo como un proceso: qué es lo que sucede y lo que no, cómo se encuentra el equipo en cada momento, más allá de analizar momentos o eventos concretos.

 

Fundamentos del Coaching de Equipos

El objetivo principal de un coach de equipos es facilitar que el equipo actúe como tal. Es decir, se centra en cómo mejorar la cohesión, la conexión y la coordinación entre los distintos miembros del equipo. Para ello, es necesario dejar claras algunas cosas:

  • El coach no tiene la solución, ni es el salvador de los problemas de un equipo. Es el equipo el que encuentra la solución. No hay nadie que mejor conozca la situación y los componentes del equipo que el propio equipo. El mejor ejemplo lo ofreció Steve Kerr, entrenador de los Golden State Warriors.
  • Establece el marco de confianza para que el equipo pueda abordar sus necesidades e inquietudes, a través de la reflexión y la apertura.
  • Actúa con un horizonte temporal, donde puede planificar diferentes acciones con el equipo (reuniones, actividades, talleres, etc). Y hacer un seguimiento de la evolución.

Aviso para navegantes…

Cuando un equipo comienza un proceso de coaching de equipos suele pasar por diferentes fases. Normalmente comenzará con una fase de entusiasmo. Ya que comienzan a abrirse, a conocerse, a fortalecer relaciones, etc…

Sin embargo, como en cualquier aprendizaje, al cabo de un tiempo nos damos cuenta que nos cuesta mucho avanzar. Surgen dificultades cuando hay que abordar problemas reales (temas tabús, conflictos, etc). Es entonces cuando nos invade un sentimiento de frustración. El gran reto de un equipo es precisamente este: no caer en el pesimismo o crearse unas expectativas desproporcionadas.

“Un equipo de alto rendimiento es aquel que está en un constante proceso de aprendizaje. Haciendo pequeños pero relevantes avances en su desarrollo.”

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